lunes, 23 de abril de 2012

Siempre: la maratón

El Mapoma, la Mapoma, el maratón, la maratón. Esta antigua disputa gramatical ya la indagué en una anterior entrada, pero después de lo visto ayer me reafirmo: la maratón y la Mapoma (Maratón Popular de Madrid). La corrección nos dice que debe ser el maratón, masculino singular, pero el corazón me dice la maratón. Para mí es como una mala mujer, la amas pero a la vez la odias porque te hace sufrir y de qué manera. Así que para mí siempre la maratón, igual para las mujeres el maratón.
El Mapoma (con corrección gramatical) siempre fue para mí una obsesión que fue creciendo en mi interior desde pequeño y el detonante para que, hace más de cinco años,  para que me decidiera a correr con determinación y disciplina. Hubo intentos anteriores pero los extraños trabajos que tenía (muchos viajes, nocturnidad) hacían muy complicado llevar un mínimo de disciplina. Fue el paro el que me ayudó a decidirme, no hay mal que por bien no venga, y empecé muy poquito a poco. Puedo jurar que el primer día corrí solo 5 minutos, y el siguiente 6 y así durante cuatro o cinco días a la semana hasta que llegué a la media hora. Sí es cierto que corría, nada de trotar. Me lo tomé con mucha tranquilidad para así no tener la fácil idea de abandonar o dar pasos atrás, poco a poco pero siempre adelante. A partir de que comencé a correr media hora con soltura mi mente busco retos nuevos y enseguida me acordé de la Mapoma.
El Retiro es mi parque de siempre, un privilegio que mi casa estuviera a solo a un cruce de distancia ahora (a un paso de lúgubre subterráneo, antes). En el parque jugábamos, y a veces allí pasábamos más tiempo que en mi propia casa, sobre todo, en verano. En primavera, un domingo al año cuando salía al parque me topaba con la maratón, me asombraba escuchar que eran 42 kilómetros y pico, en mi mente de niño aquello era una verdadera barbaridad, cuatro horas corriendo, vaya tela. Veía hipnotizado a la gente como llegaba a meta, muchos hechos polvo pero con tenacidad, mucho esfuerzo, entrega y sufrimiento pasaban por el arco de meta con el gesto descompuesto pero con gran satisfacción. La mayoría para nada tenían cuerpos esculturales, muchos estaban gorditos y la mayoría eran mayores. Aquella imagen se me quedó grabada a fuego y por eso cuando empecé a correr con más soltura mi mente se fue directamente a la maratón: quiero correr la maratón, quiero ser uno de esos héroes anónimos, héroes para sí mismos porque a veces amigos y familiares no comprenden lo que la maratón significa y dignifica.
Entonces manos a la obra y por aquellos entonces se publicaba en España: Entrenamiento de maratón para principiantes. Un libro muy yanqui que a tiempos vista no recomendaría para nadie por su exageración en ciertas materias pero, en el aquel momento, seguir el plan que establecía me sirvió de guía para correr mi primera Mapoma. Antes me estrené en las carreras populares con el Medio Maratón de Madrid de 2008 con un tiempo de 1 hora y 49 minutos. Llegué a la víspera de la maratón muy pasado de kilómetros y sin saber lo que era una serie, el fartlek, gomas o pesas. Ese primera maratón fue dura, muy dura, enormemente dura. Hasta el kilómetro 30 corría y no demasiado mal pero recuerdo que en el paso del puente de San Isidro (aquel recorrido no era el mismo que ahora) el Hombre del Mazo no tuvo piedad de mí y tuve que andar, un espectador me dió un buen consejo: "Anda, tomátelo con tranquilidad, vas a llegar: campeón". Y sí, el resto entre andando y corriendo, poco antes de llegar una amiga me hizo unas fotos, tuve que avisar a mi madre para que me viera (pasaba al lado de mi casa), un par de amigos en la llegada jaleándome y en poco más de 4 horas pasé por meta con el cuerpo molido y reto conseguido pensando que "nunca más", pensamiento que a la semana mudaba a "en la próxima lo tengo que hacer mejor".
Cuando uno termina la maratón se da cuenta que la maratón no solo es la maratón. La carrera de los 42 y pico es, sobre todo, lo que está antes, el entrenamiento, los sacrificios diarios que hay que hacer para hacer una buena preparación, las circunstancias personales que te acompañan en todo ese proceso, la cantidad de horas de entrenos con frío, viento, calor y un solo pensamiento "seré un maratón man, seré un maratón man".  Muchos de estos recuerdos golpean la cabeza cuando corres la primera maratón, es una prueba muy larga y existen muchos momentos para emocionarse.
La maratón es aprender a ser constante, tenaz, disciplinado, fuerte, duro como una roca. Antes de correr nunca era capaz de acabar casi nada de lo que emprendía, correr me ha enseñado a ver las cosas de otra manera y a perseverar y luchar como antes no era capaz.
Después vinieron dos maratones más, siempre la Mapoma, del 2009 (el único en el que conseguí completarlo sin andar, arrastrando los pies pero corriendo) y el infernal del 2010 que terminé por imposición de mi compañero de fatigas atléticas que me acompañó en la segunda mitad. En todas el Hombre del Mazo me arreó pero bien. Ahora llevo dos años sin correrla y volveré pero para acabarla con decencia.
Estos dos últimos años he estado como espectador y hay algo dentro de mí que no consigo entender y comprender. Ver la entrada en El Retiro de cada uno de los participantes me emociona de una manera que no sabría explicar, se me pone un nudo en la garganta y hasta soy incapaz de animar diciendo más de dos palabras porque se me entrecorta la voz. Para mí todos los llegados (y más los que más tardan en cruzar la meta) son unos héroes y me veo reflejado en cada uno de ellos.
Para todos los que han participado en este Maratón de Madrid mi más sincera enhorabuena.

7 comentarios:

  1. Muchísimas gracias!! Me ha encantado tu texto :)

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  2. Grandísima entrada...Cabeza y corazón... te lo dice otro que ha aprendido a ver la vida de otra manera, gracias al día en que se me ocurrió "subirme" a unas zapatillas. Jamás me he emocionado tanto al llegar a una meta como ayer. Espectacular.

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  3. Me siento identificado en la historia de tu primer maratón... en breve escribiré la crónica de mi participación en este en mi blog, y la historia es similar. Lo que se es que volveré, y lo haré mucho más fuerte.

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    1. Cuando lo tengas deja un enlace por estos lares.

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    2. Ahí va:

      http://lametanoestatanlejos.blogspot.com.es/2012/04/mision-cumplida.html

      Tengo que hacer al menos otro post un poco más hablando de reflexiones, que supongo que será lo más interesante, pero esto de escribir el blog aun me cuesta y lo dejo para otro día. Espero que esto de los blogs sea como los vinos, que mejoren con el tiempo.

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  4. compañero de fatigas atléticas24 de abril de 2012, 19:51

    por estos dias entonces, dado tu excepcional estado de forma creo que el sub 3:00 te esta llamando a gritos, sé que es un pedazo de desafío, ok, pero hoy más que nunca posible, alcanzable. me comprometo a jalearte desde dentro los últimos 195metros. gran artículo.

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  5. para el año que viene igual retomo pero sin pretender marca, sobre todo, quiero acabarla con dignidad atlética.

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